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martes, 14 de julio de 2015

¿Quién Financió a Hitler? ¿Quien maneja hoy el Mundo?

¿Quién Financió al líder alemán? ¿Quién maneja el mundo hoy? La primer pregunta pareciera no tener ya importancia, dado el tiempo que ha pasado, pero la segunda puede llevarnos a conclusiones realmente espantosas y ambas están estrechamente relacionadas. Sin embargo la búsqueda del conocimiento y el aporte de otros, siempre será un camino que nos iluminará, o al menos nos haga sentir el piso bajo nuestros pies. Como dijo el gran Orwells " En un mundo donde reina la mentira, decir la verdad se convierte en un hecho revolucionario"


Siempre ha sido igual, puro dinero, pero hoy a la sombra o mejor dicho ala luz de lo que ocurre en Grecia, vemos como el Poder Mundial (manejado por la Reserva Federal de los Estados Unidos), El Banco Mundial, El FMI y la Unión Europea, someten a un pueblo al hambre. Saben que si uno solo dice basta, los demás deudores podrían hacer lo mismo. Poco les importa las gentes, los ciudadanos de a pie. No es su problema. Ellos prestaron el dinero y quieren cobrarlo, más mucho más. Ese es su negocio.


¿Una utopía? Imagine que usted cuenta con surtidor lleno de agua fresca en pleno desierto. Lo muestra a los sedientos pobladores, les ofrece un prestamo, los alienta a endeudarse. 
El mundo es manejado por una élite. Sencillo y brutal.

                             Necesitamos empleados obedientes y compradores compulsivos

                                                 ¿Quién financió al Líder Alemán?

Veamos primero brevemente la historia previa a la Primera Guerra. Datos tomados del Libro El Sobreviviente del Búlgaro Vatiu Koralsky (al que conozco personalmente y cuya obra puede leerse gratuitamente, en el vínculo marcado. Sobrevivió al Nazismo, huyó del Comunismo, en su Bulgaria natal, estudió ingenieria en Munich, conoció a Hitler, padeció los bombardeos aliados, conoció el hanbre en Francia y llegó al fín a la Argentina. Un sobreviviente único de la historia)


Nos dice Vatiu: Debido  a  las  experiencias  vividas,  considero  con  humildad  que  difícilmente  se
pueda encontrar, en un solo libro, toda la verdad historica, las injusticias cometidas y y el miedo vivido en Europa la cuna de la civilización occidental


 En la Guerra de Crimea murieron 450.000 rusos. Franceses y turcos perdieron cerca de 95.000 hombres cada uno, y otros 20.000 los ingleses. El 80% de las muertes fue por las pestes y la ineficiencia para atender a los heridos en combate. Por todo eso se puede considerar como la primer guerra total.  Mientras tanto Alemania, compuesta por muchos reinos, se unificó. Se sacudió de la era agraria con un rápido desarrollo industrial, y empezó a competir en los mercados mundiales. Además llevaba el progreso a sus colonias, y eso fue intolerable para las potencias occidentales. Porque ellas trataban de sacar el máximo provecho de sus 25 dominios y vivir en la opulencia, como seres superiores. Al parecer, consideraban a sus dominados como gente de segunda clase. Por el contrario, los alemanes repiten un dicho que no escuché en ninguna otra parte del mundo: “leben und leben lasen”, “vivir y dejar vivir”. Era evidente que los anglo franceses no lo compartían. Primero ellos, y siempre ellos. Por otro lado, las coronas occidentales miraban con envidia el presigio del soberbio káiser alemán y el esplendor y bienestar del Imperio Austro -Húngaro. Por si todo eso fuera poco, Francia pretendía los territorios alemanes de Alsacia y Lorena, que históricamente pasaban de un lado a otro. La atmósfera era demasiado densa. Además, los eternos fabricantes y traficantes de armamento y los grandes financistas esperaban ansiosos ese espléndido hipernegocio de un conflicto armado de gran escala. Ya lo conocían muy bien y muchas veces lo habían orquestado y aprovechado al máximo.



Los EEUU adquirirían una gran importancia en la economía mundial gracias a las inversiones de grandes capitalistas conocidos de origen hebreo. Así como también la evolución de Rusia hacia una potencia industrial no representó ningún alivio para la política exterior alemana. Al contrario, Gran Bretaña contemplaba a Alemania como la potencia que ascendía en el comercio y, con eso, en la política mundial. A consecuencia de su formidable capacidad de trabajo e industrialización, se convertiría en una gravísima competencia. O sea, la conquista de los mercados del mundo, merced a la “penetración pacífica” del ingenioso y laborioso pueblo alemán. Por lo tanto, para neutralizar a Alemania parecía ser que una gran guerra era inevitable. Faltaba sólo la chispa que buscaban los aliados, y la encontraron. El asesinato por encargo del príncipe heredero del trono del Imperio Austro Húngaro,Franz Ferdinand y su esposa, en Sarajevo, el 15 de junio de 1914, perpetrado por la organización militar secreta serbia llamada “Mano Negra”. Austria Hungría quiso vengarse atacando Serbia, pero Inglaterra y Francia fueron a defenderla. Entonces Alemania quiso ayudar a sus connacionales. Atacó Francia y llegó cerca de París. La guerra fue larga y sangrienta.


                                
  
Los aliados recurrieron a todo tipo de mentiras y ardides posibles; eran especialistas en propaganda anti alemana. Tiraban panfletos sobre las trincheras para provocar la rebelión de los soldados alemanes y sobre Alemania instigando a las huelgas y revolución en su territorio. Culpaban a los altos mandos alemanes de todo tipo de atrocidades; incluso de que sus soldados se comían a los bebés belgas: aunque parezca increíble, esa atroz mentira todavía se repite.

Después de la guerra, los aliados reconocieron que en estos casos la propaganda era válida. Que los alemanes usaban gas venenoso, por ejemplo, cuando eran ellos quienes arrojaban gas mostaza que afectaba la vista. Esto ha sido comprobado, después de la guerra, por las consecuencias en los veteranos alemanes, algunos de los cuales perdieron la visión. Socavaron su estabilidad, se desabastecieron las tropas de alimentos, ropa y municiones, y bajaron su moral. En los panfletos, siempre renovados, los aliados sostenían que la guerra duraría mucho y, poco a poco, sería perdida. Que los únicos culpables, que debían desaparecer, eran el káiser y el “militarismo prusiano”. Que las democracias acogerían luego a Alemania en la Liga de Paz perpetua. En la gran batalla final de Verdún, con la aparición de los tanques americanos, cayeron seiscientos mil soldados alemanes. Además, los aliados consiguieron sus propósitos. El 3 de noviembre de 1918, en la ciudad nórdica de Kiel, sobre el Báltico, se desencadenó la revolución. Con eso el káiser alemán, al ver el desastre que se avecinaba, a la semana tuvo que abdicar y se proclamó la República. Dos días después capituló Alemania, por lo que cesaron las hostilidades en el frente occidental. Seguidamente capituló el Imperio Austro Húngaro.

 Aunque los pueblos de los vencedores pensaban que con esa gran guerra acababa la posibilidad de otras en el futuro, se equivocaron. Porque los magnates financistas y armamentistas no pensaban lo mismo. Con toda habilidad influyeron para que se crearan las condiciones para una nueva, más devastadora y lucrativa guerra. Total sus capitales, sus industrias y sus fastuosas y palaciegas residencias, estaban lejos, en el inalcanzable continente americano 
                                
 Los aberranates tratados de "Paz" de Versalles

Los vencedores de esa gran guerra, Inglaterra, Francia, EEUU e Italia (que se alió primero a Alemania en las dos guerras mundiales y luego se dio vuelta), no tuvieron la grandeza necesaria para con los países vencidos, y no asumieron o no les interesó que la paz también se consolida con el respeto a los vencidos Los aliados destronaron al famoso káiser Francisco José y desmembraron el esplendoroso Imperio Austro Húngaro. Sin embargo, fueron aún más duros con Alemania no sólo liquidaron al Imperio y a su káiser, sino que le quitaron colonias, le confiscaron la flota, le mutilaron los territorios, le prohibieron tener fuerzas armadas, etcétera. La región de Saar quedó bajo el dominio de Francia, los Sudetes fueron entregados a Chequia, y quitaron la costa báltica, que unía Alemania con Prusia Oriental. La importante ciudad de Danzig (hoy Gdansk) pasó a tener status internacional; y, encima de todo eso, le aplicaron severas contribuciones de guerra. Sin duda, querían convertirla en un nuevo país agrícola de segundo grado, porque los fanáticos franceses de entonces, no toleraban que hubiera otro Estado vecino más fuerte que ellos. Fue el único país de Europa occidental que quedó sin colonias. Mientras todos los demás Estados, aún los más chicos, tenían amplios dominios en ultramar, de donde extraían baratas materias primas explotando a sus pueblos. Para los países vencidos era como el fin del mundo; lloraron no sólo su destino, sino también el de sus hermanos, masacrados en una trágica limpieza étnica de la  cual nadie quiso saber ni escribir una sola página. Considerándose dueños de la suerte de los pueblos, los aliados crearon a su antojo, y por la fuerza, dos Estados artificiales: Checoslovaquia, que fue parte de los dominios austro-húngaros, o sea Eslovaquia y la región germana de los Sudestes, bajo la tutela de los checos, sin duda para tener otro Estado grande fuera de Polonia, a la espalda de Alemania; y también Yugoslavia (los eslavos del Sur), compuesta de ocho pueblos milenarios y con tres religiones, bajo la tutela de los serbios, con capital en Belgrado. Todo al parecer como recompensa por el asesinato, por los serbios, del príncipe heredero del Imperio Austro Húngaro. Con la guerra que buscaron, los aliados consiguieron sus viles propósitos. Los vencedores de aquélla Primera Gran Guerra lanzaron al pueblo alemán a la hiperinflación, desconocida hasta entonces. El hambre y la miseria en los sectores humildes eran desesperantes.

Los aliados fueron los únicos culpables de crear una situación tal que una revancha, una nueva gran guerra, era inevitable: y eso era justamente lo que querían. Había un clima ideal para que un exaltado agitador y oportunista como Adolf Hitler aprovechara esta situación, y forjara al NAZIONAL SOCIALISTICHE DEUTSCHE ARBEITS PARTAI, Partido Nacional Socialista de los trabajadores alemanes (del cual proviene el término “ NAZI” ), que era opuesto al partido obrero socialista internacional ruso que instaló el terror soviético. Lamentablemente la clase trabajadora ha sido la causa de los regímenes dictatoriales en muchas partes del mundo
                                                               Quien financió  a Hitler

                                          

Vatius Koralsky  nos dice ¿por que odio tanto a Hitler? No porque no tuviese razón en lo que quería, si no, como todo Dictador, por endiosarse y largarse a una guerra para la que no estaba preparado y por su inmensa ambición de poder, que al fínal destruyó millones de vidas. 
El partido de Hitler tenía como propósito poner orden en Alemania, sacarla de la frustración y la miseria en la que estaba sumida, formar una fuerza armada acorde con su país y poder así oponerse a los injustos dictados y al pago de las tremendas contribuciones de guerra. Y una vez conseguido el bienestar de todo el pueblo alemán, lanzarse a la liberación de sus hermanos subyugados bajo Polonia y chequia, y unificarlos en un gran Reich (Estado), incluyendo a los austríacos que también son auténticos alemanes. Estos eran uno de los tantos reinos alemanes que ellos mismos llaman “Österreich” (el Estado del Este) y no Austria como figura internacionalmente. algo parecido a la República Oriental del Uruguay. Prusia Oriental era una provincia de más de cuatro millones de habitantes, sobre el Báltico, al Norte de Polonia. Quería así también recuperar a los muchos alemanes del Volga traídos, pero engañados, por la emperatriz rusa Ekaterina, la que les había prometido tierras óptimas para la agricultura a las orillas del gran río Volga, así como también amplio apoyo financiero. Sin embargo, una vez que llegaron con gran sacrificio hasta allí, fueron abandonados, como escudos humanos, contra las invasiones tártaras. “Los alemanes del Volga” son conocidos como “El pueblo que emigró dos veces”, ya que muchos de ellos debieron llegar hasta la lejana Argentina, mayormente a la provincia de Entre Ríos.
 De chico escuchaba decir: “Una revancha, una segunda Gran Guerra dentro de 20 años, es inevitable”. Y así fue. Sin duda los grandes capitalistas, los fabricantes y traficantes de armas, se frotaban las manos. Con toda seguridad, ellos mismos mandaban a sus agentes para preparar el ambiente de guerra. Apoyado por capitales foráneos, se puede deducir, entre otros hechos, de lo siguiente. El residente búlgaro en Oregón, EEUU, Nicola Nikolov, un gran analista de la historia europea, en su libro “Las máscaras de las celebridades”, escribe lo siguiente: “Los progresos de la familia Bush, varios de ellos presidentes de EEUU, no obstante su origen hebreo, dependieron mucho de los planes de Hitler, que fueron los planes de sus socios: el rey alemán del acero Thyssen, quien interviene con importante capital, asociado a los industriales Harriman y Prescott Bush. Thyssen es miembro oficial del partido nazi. Él, en su libro “ Yo pago a Hitler”, reconoce que lo financió desde el año 1923. Un análisis realizado en los EEUU, constata que el Banco Bush fue el defensor de los intereses de los “Fereinigte stahlwerke” (industria unificada del acero) de Alemania, de Franz Thyssen y sus dos hermanos. Lo que en la guerra ha producido una gran parte del acero necesario para la industria armamentista nazi” En otro párrafo del mismo libro, el Sr. Nicolov relata: “En la Primera Guerra las familias Rorhschild y Rockefeller, de origen hebreo, embolsaron unos cien mil millones de dólares -oro. Además, la familia del zar ruso, Romanov, tenía unos cincuenta mil millones de la misma moneda en depósitos en Francia, que después de la revolución bolchevique, como es sabido, nadie pudo reclamar por el asesinato de toda la familia real” . Conociendo el nexo entre los revolucionarios soviéticos y los banqueros internacionales, es fáci  pensar que hubo una orden para ese exterminio. Cabe destacar que entre 1919 y 1923, el Partido Comunista había hecho varios intentos de apoderarse del gobierno en Alemania. En enero de 1923, con la hiperinflación, quebró el marco alemán. En noviembre de ese año, Francia ocupó de nuevo la región Sudoeste de Alemania del Ruhr, con el pretexto de asegurarse el cobro de las reparaciones de guerra, fijado por los dictados de Versailles.  (del libro El Sobreviviente)

El resto es historia, no menos importante, que trataremos en otro capítulo. Recalco claramente algo: El mundo está armado como una gran pirámide. 
1) Abajo estamos todos, los que trabajamos, producimos, amamos y soñamos. Vivimos en una "Democracia"  
2) En un plano superior están las Empresas.
3) Más arriba los Bancos
4) Sobre ellos los Grandes Grupos económicos Empresarios
5) En el siguiente nivel Los Grupos Bancarios
6) Por encima el FMI / la Reserva Federal de Los Estados Unidos/ El Fondo Monetario Internacional.
Con el poder de crear y dirigir el dinero hacia los Estados (hoy barato, mañana caro) Endeudan a pueblos enteros, simplemente con papel. Mientras ordenan o al menos controlan que producir a los grandes grupos fabriles, por medio del prestamo de dineros, arrasando el medio ambiente. Ellos nos dicen quien come y quien no. Quien vive y quien muere. Qué guerras crear para apoderarse de los recursos que no son suyos. 
¿Existe un camino, una posibilidad de lograr una vida distinta, sin un gobierno mundial? Creo que sí y lo primero es el CONOCIMIENTO, lo segundo es hacerlo PÚBLICO. 
Son solo unos pocos contra un planeta. Imagino que un día las ovejas se convertirán en lobos. Si ese día llega esta humanidad tendrá en paz, la posibilidad de vivir un mundo para todos. Sin diferencias por el color, la religión o lo que sea. Solo entonces quizás tengamos alguna probabilidad de sobrevivir planetariamente.

German Diograzia



2 comentarios:

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    1. En la cima del esquema de poder global, en un nivel nº 7) le faltó poner a la organización vaticana y sus ansias de unificar todas las religiones y asi reflotar el antiguo Imperio Romano, actualizado en un nuevo orden mundial por sobre todas las naciones del mundo y el Papa en su cúspide.

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