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Charlas con Adolfo 1958 Palabras Previas

 

Nota del Autor: Esta NOVELA es el fruto de años de trabajo, trata sobre el amor, el cariño perdido, las ausencias y todas aquellas emociones que hacen al ser humano. Nada tienen que ver con un apoyo a ninguna política que no contemple los derechos humanos en su totalidad.  Es fruto en parte de mi la imaginación y también de las duras vivencias de mi padre y mi hermano en los lejanos desiertos del sur argentino. Las opiniones de los lectores corren por su exclusiva cuenta.

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Un relato impactante. Increíble. Un hombre que redescubre la historia de varios integrantes de su familia en la Patagonia Argentina y, en el camino, el secreto mejor guardado de toda la historia humana. Una trama apasionante que nos permite conocer, de primera mano, las alternativas del encuentro, muchos años después de su supuesto “suicidio” en un bunker de  Berlín, del líder indiscutible de la Alemania Nazi.

Leer estas páginas nos lleva a comprender los acontecimientos que se vivieron poco tiempo después de culminada la Segunda Guerra Mundial y, de paso, a plantearnos la verdad y la mentira de todo lo que se ha dicho sobre el tema. Una fantástica aventura donde se unen el amor, el misterio y la pasión para poner al autor de la trama frente a un descubrimiento científico que, aún hoy, podría cambiar el destino de toda la humanidad.


                                                            Palabras Previas

Muchos años después de la muerte de mi padre  llegué a la casa de su hermano por pura casualidad. Esa tarde estuve a punto de no hacer la visita, pero el destino me esperaba. Luego de un café mi tío me pide un favor. Necesitaba retirar un par de objetos de la  boardilla. Él ya no podía subir. Una vez en ella encontré lo pedido. Me dirigía hacia la salida cuando tropecé con un viejo baúl que se volcó. Cayó  una carpeta, en ella  estaba un  Diario manuscrito y una serie de cartas. Bajé con ellas. Al ver la letra de mi padre pedí permiso a su hermano para estudiarlas. Él no tenía idea de su existencia. Ya en casa abro el viejo libro amarillento con su letra clara y varias cartas de mi hermano, muerto años  atrás. Pasé parte de la noche leyendo con incredulidad todo aquello. Papá relataba hechos extraordinarios y lo más sugestivo: la certeza de la existencia en Argentina  del hombre más odiado del planeta. 
Varias de las mismas fueron enviadas desde la Isla Leones, que contara con un Faro (hoy fuera de Servicio). Mi hermano cumplió allí, durante tres años, su Servicio Militar. Perteneció así a la Dotación de la Marina  en aquel lugar perdido. Fue confinado en castigo en aquel pedazo de roca, supuestamente por una desobediencia.
Una segunda tanda de cartas fue despachada a lo largo de la Patagonia. Él logró escapar de aquella isla en una carrera para salvar su vida. Huyó al comprobar la visita de extraños personajes, a esos remotos lugares.
Permaneció en la clandestinidad largo tiempo sin que la familia supiese su paradero.
Nadie conocía una vida paralela y fantástica de mi padre. Mucho menos los hechos que se relataban como verídicos.
Si bien el Diario y las cartas aparentemente carecían de conexión, surgía claramente un patrón. La aseveración que políticos argentinos habrían ocultado y brindado apoyo a  la elite del poder alemán de la Segunda Guerra. El posible acceso a tecnología sin precedentes, traídas a la Argentina en ése tiempo. Y finalmente la información más valiosa de la historia del hombre. Un grial único y maravillosamente cercano, capaz de cambiar la vida de millones de seres. Pero había más, mencionaba casi al final del Diario un hecho singular: allá lejos en el sur Argentino, a una escasa milla y media de la costa y a menos de 70 metros de profundidad, descansaría el último U-Boat, una maravillosa máquina creada por lo mejor de la ciencia alemana. La nave que junto a otras once, habría llegado a  la Argentina desde la lejana Alemania. Según el escrito  tuvieron apoyos logísticos para cumplir con una larguísima navegación. Lo extraño es que las fechas lejos de coincidir con el fin de la Segunda Guerra, los ubican desde el final de la misma y pasados los años 1960. Algo totalmente inverosímil.
Cuando mi padre (al final de su Diario) transcribe las coordenadas exactas del submarino hundido, dice textualmente “Algo se oculta en el vientre del U-Boat allá en la lejana Santa Cruz. Y espera a ser liberado de las frías aguas del sur argentino. Si es que aún perdura. La información allí contenida nos brindaría el acceso a conocimientos no imaginados aún.”
Momentos antes de morir mi hermano menciona en una carta a Ana, nuestra hermana, poniendo su vida en mis manos. Ella posee características únicas y extraordinarias, que más adelante mencionaré.
Cuando el viaje acabe y todas las piezas del rompecabezas encajen, encontraremos que otra vez nos han engañado, contándonos una historia falsa. Los gobiernos siempre utilizándonos para sus propios fines.
El poder de mi hermana ha llegado finalmente a mí. Como si fuese una jugada del destino, deberé elegir entre darlo a conocer o callar. Arriesgarlo todo y entregarle a la humanidad una salida extraordinaria a muchos de sus padecimientos o despertar en el ser humano lo peor de su condición. Quizás al terminar este libro, que me servirá como una gran catarsis, tendré el temple y la voluntad para decidir.
Esta historia llevó a seres inocentes, como a mi hermano Alejandro, a sufrir una larga persecución, sencillamente por haberse encontrado en el lugar y tiempo equivocado.
Aquellos papeles podrían haberse quedado allí sin que nadie los encontrara. Si tan solo esa tarde hubiese hecho otra cosa no me encontraría en la actual situación.
A veces es preferible la ingenuidad o la simplona indiferencia. Ciertas personas cuentan con una curiosidad exacerbada, que las lleva a investigaciones que sería mejor desconocer. Yo tuve la necesidad de subirme a mi auto para buscar un vino de determinada bodega. Otra persona salió unos minutos después de su casa y cruzó la esquina sin mirar. Frené de golpe fuera de la línea de la bocacalle. El inspector de tránsito que estaba en el bar de enfrente  salió justo en ese momento. Me levantó una multa. Discutimos. Mientras el peatón gritaba que había querido pisarlo. Me olvidé del vino y regresé malhumorado a casa, pero a dos cuadras vive mi tío y decidí pasar a saludarlo. Yo no lo sabía pero ese día él debía concurrir al médico, en el mismo horario en que golpeé a su puerta. Una llamada lo hizo perder tiempo y postergó la visita. Finalmente yo estuve en casa con el Diario y las cartas. Tantos hechos concatenados, tantas casualidades son tal vez la causa de este libro. Como sea todo ha cambiado y ahora mi vida transcurre entre el trabajo diario y esta amenazadora realidad.
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