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Operación HighJump "La Guerra en el Polo"

Un hecho inédito previo a la campaña norteamericana.

El 26 de septiembre de 1946 sucedió algo que superó todas las expectativas y especulaciones que cualquier mente calenturienta y dada a la fantasía se pudiera imaginar. Los titulares de los periódicos no dejaban lugar a dudas: “A casi un año y medio de terminada la guerra, un submarino alemán detuvo, días pasados, a un barco ballenero islandés. Se trataba de una embarcación llamada Juliana, que navegaba entre las Islas Malvinas y la zona antártica, y fue detenida por un submarino de gran tonelaje de la armada alemana que enarbolaba una bandera roja con grandes franjas negras en los bordes.El comandante del submarino se acercó en un bote de goma y, tras subir a bordo, exigió parte de las provisiones. Mientras estas eran transvasadas el comandante, que hablaba un perfecto inglés, pagó en dólares por la mercancía y entregó una prima a la tripulación. Además le indicó al capitán exactamente donde podrían encontrar grandes bancos de ballenas. Más tarde los tripulantes del Juliana pudieron arponear dos cetáceos donde el alemán les había indicado”.Es interesante señalar que el abordaje de la ballenera había tenido lugar entre las Islas Malvinas y la zona antártica ¿Siguieron los U Boats naveagando luego determinada la Segunda Guerra?




Operación Highjump (cuya denominación oficial fue Programa de Desarrollos Antárticos de la Armada de los Estados Unidos 1946-47), fue un amplio despliegue científico-militar organizado por el Almirante Richard Byrd, de la Armada de los Estados Unidos.
Tras la Segunda Guerra Mundial, los Aliadossupusieron que las BasesAlemanas sí estaban en las Tierras Maud, Nueva Suabia y en ellas, personal nazi, tecnología y elementos únicos.  Debido a esto, entre fines de 1946 y principios de 1947, los Aliados realizaron la Operación Highjump («Salto de Altura»).

Las órdenes parten de Washington con la firma del Almirante D.C. Ramsey hacia las flotas del Atlántico (Norfolk, Virginia) y del Pacífico Sur (San Diego, California). El Secretario de la Marina, James Forrestal y el presidente Harry Truman aprueban la Operación.

El nombre de la Operación fue dado por el Almirante Chester W. Nimitz y el calendario fijado era desde Diciembre de 1946 (Verano Austral), hasta Julio de 1947, en pleno Invierno Austral.

Para justificar públicamente todo el inmens gasto militar, como ese en un momento en que los Estados Unidos estaban exhaustos económicamente tras la guerra, se buscó a un personaje de excelente reputación y proyección pública y aceptado como un «gran héroe americano» al nivel del legendario aviador Charles Lindbergh: el almirante antártico Richard Evelyn Byrd.

Byrd fue nombrado Comandante Científico de la Operación.

Objetivos Científicos



Se dijo a la prensa que se trataba, solamente de una misión científica, que incluía la circunnavegación costera de 25.750 Kms de la Antártida para hacer nuevos mapas. En resumen, los objetivos científicos declarados eran:

      1) Entrenar al personal y probar material en condiciones de frío extremo.
    2) Consolidar y extender la soberanía estadounidense sobre la mayor área posible del Continente Antártico.
     3) Determinar la viabilidad de establecer y mantener bases en la Antártida, e investigar posibles ubicaciones para las mismas.
    4) Desarrollar técnicas para establecer y mantener bases en la Antártida.
    5) Ampliar conocimientos en hidrografía, geografía, geología, meteorología y electromagnetismo en la zona.

Flota de la Operación



 

















Estados Unidos desplegó el destacamento de Fuerzas Operativas «Task Force 68», que sumaban 13 naves (incluyendo tres portaaviones, un destructor y un submarino), y 4.700 hombres, bajo las órdenes de Richard Creuzen como Comandante Militar, y Richard Byrd como Comandante Científico.

La Fuerza de Operaciones o Task Force 68, fue dividida en tres grupos:

   Grupo Central (TF-68.1, al mando del Comandante Richard Creuzen):

        Buque de Comunicaciones USS Mount Olympus (AGC-8).
        Rompehielos USS Burton Island (AG-88).
        Rompehielos USCGC Northwind (WAG-282).
        Buque de Suministros USS Yancey (AKA-93).
        Buque de Suministros USS Merrick (AKA-97).
        Submarino USS Sennet (SS-408).

    Grupo Occidental (TF-68.2, al mando del Capitán Charles A. Bond):

        Portaviones USS Currituck (AV-7).
        Petrolero USS Cacapon (AO-52).
        Destructor USS Henderson (DD-785).

    Grupo Oriental (TF-68.3, al mando del Capitán George J. Dufek):

        Portaviones USS Pine Island (AV-12).
        Petrolero USS Canisteo (AO-99).
        Destructor USS Brownson (DD-868).

El Portaaviones USS Philippine Sea (CV-47) también participó, pero no fue asignado a ninguno de los grupos...


 








Semanas después, se sumaron hasta 17 barcos de otras Naciones, incluyendo Inglaterra, Japón y Rusia, que aportaron en conjunto, otros 2.300 hombres.

 Desarrollo de la Misma
 
Desde el antiguo campamento-base de Byrd «Little America» (ahora llamada Little America IV, por ser la cuarta vez en ser ocupada), los tres grupos iniciaron sus operaciones siguiendo un esquema de rodeo del continente antártico.

Pronto la Antártida se encontró literalmente rodeada. Enjambres de aviones recorrían sus tierras, equipados con Radares y Localizadores Termomagnéticos, buscando afanosamente la o las Bases Secretas de los Nazis en la Antártida.

Mientras tanto, se filma el documental «The Secret Land» (la Tierra Secreta), que hace hincapié en los aspectos científicos de la expedición

El Oasis de Bunger


El Teniente Comandante David Bunger estaba al mando de uno de los 6 aviones de transporte utilizados en la Operación Highjump. A principios de Febrero, partió de la Base de Shackleton, en las inmediaciones de la Costa de la Reina María, en la Tierra de Wilkes, en un vuelo dirigido al interior de la Antártida.

A unos 6.5 Kms del litoral descubrió una zona sin hielos y con lagos. El agua de los lagos era de distintos colores, del rosado al verde y azul intenso. Cada lago tenía una longitud de unos 9 Kms.

Al aterrizar con su hidroavión, Bunger pudo comprobar que el agua de esos lagos era más tibia que la del Océano. El litoral de los lagos mostraba una leve pendiente.

El oasis presentaba un perímetro más o menos cuadrado; sus bordes estaban delimitados por la nieve y los hielos eternos. Dos de los lados del oasis se erguían unos 30 mts y estaban constituidos por muros de hielo. Los otros lados tenían un declive más gradual y suave.

La existencia de tal oasis en pleno Océano Glacial Antártico, en medio de una perenne extensión de hielos, indicaría la presencia de condiciones climáticas más moderadas, tal vez producto de la actividad volcánica subterránea.

El 12 de Febrero, el Almirante Byrd anunció el descubrimiento de lo que describió como un «oasis de lagos con agua barrosa, de color verde oscuro. Dicha región lacustre, de unos 30 Kms de ancho y unos 65 de largo, está completamente desprovista de hielo y se encuentra a corta distancia de la isla de Knox».

Preguntas Incómodas



Sin embargo, pese a la cobertura científica de la expedición, los Aliados llegaron a sufrir cerca de 1.500 bajas, en cuanto a hombres, aviones de combate y material aéreo de alta tecnología, además de serias abolladuras en el casco del Submarino Sennet.

Aunque disponía de 8 meses y de fondos económicos ilimitados, la Operación Highjump se interrumpió abruptamente a los dos meses de haberse iniciado.

Retirada de la Flota y Declaraciónes de Byrd


A principios de Febrero, toda la flota regresó a los Estados Unidos tras sufrir numerosas pérdidas. El primero en marcharse (y que fue el último en llegar) fue el USS Philippine Sea en el que había llegado el Almirante Byrd. Para facilitar la huida, llegó rápidamente el rompehielos USS Burton Island, llegado desde San Diego, además de llevar víveres y el correo.

El 22 de Febrero, el USS Mount Olympus evacuó tanto a Byrd como a los últimos hombres que permanecían en Little America IV.

El 4 de Marzo, toda la flota encaraba el Océano Pacífico en dirección Norte. Ese día, el Almirante Byrd es entrevistado por Lee Van Atta, corresponsal del INS (International News Service).

El 5 de Marzo, el periódico «El Mercurio» de Chile, publica la nota de Van Atta, titulada «El almirante Richard E. Byrd se refiere a la importancia estratégica de los polos», del cual extractamos los siguientes fragmentos:




Artículo de «El Mercurio» de Chile, con las declaraciones de Richard Byrd al finalizar la Operación Highjump.

    A BORDO DEL MOUNT OLYMPUS, EN ALTA MAR. El almirante Richard E. Byrd advirtió hoy que es preciso que los Estados Unidos adopten medidas de protección contra la posibilidad de una invasión del país por aviones hostiles procedentes de las regiones polares.

 El almirante dijo: «no intento asustar a nadie, pero la amarga realidad es que, de ocurrir una nueva guerra, los Estados Unidos serán atacados por aviones que volarán sobre uno a ambos polos».
 «No puedo menos que hacer una fuerte advertencia a mis compatriotas en el sentido de que ha pasado ya el tiempo en que podíamos refugiarnos en un completo aislamiento y descansar en la confianza de que las distancias, los océanos y los polos constituyen una garantía de seguridad». 
El almirante encareció la necesidad de permanecer «en estado de alerta y vigilancia a lo largo de las fronteras de hielo que constituyen los últimos reductos de defensa contra una invasión».

A su regreso fue hospitalizado y, según se dice, se le prohibió dar conferencias de prensa por el resto de su vida.

Ante la creciente suspicacia del público, se dijo que todas las bajas se debieron, únicamente, a «accidentes», y que en la Antártida no hay más que pingüinos. Por eso se conoce también a la Operación Highjump con el irónico nombre de «La Guerra de los Pingüinos».

Hoy, casi 70 años después, todos los archivos relacionados con la Operación Highjump siguen clasificados. Algo incomprensible, si tenemos en cuenta que la Versión Oficial, dice que no sucedió nada extraño durante la misma.

Desinformación

En muchas fuentes, se citan distorsionadamente las declaraciones de Richard Byrd a «El Mercurio», haciéndolo hablar de «objetos volantes» o hasta «platillos volantes» que vuelan «a velocidades increíbles»:  «Estados Unidos debe iniciar medidas de defensa inmediatamente contra las regiones polares. No quiero asustar a nadie, pero debo declarar la verdad amarga de que, en caso de una nueva guerra, el continente americano sería atacado por objetos volantes ['platillos volantes', según otras versiones] que pueden volar de un polo al otro a velocidades increíbles».

Esto es falso, pues, como puede verse en las declaraciones originales citadas más arriba, Byrd habló de AVIONES, no de «objetos volantes», ni de «platillos volantes»; y la frase «a velocidades increíbles» no aparece en el texto original de la entrevista. 

Pero.....


De la operación Highjump se sabe que resulto una extraña salida “forzada” con numerosas bajas en hombres y material aereo de alta tecnologia.
En en el viaje de regreso a los Estados Unidos, El Almirante Richard Byrd declaró a un periodista del diario El Mercurio de Santiago, el 5 de Marzo de 1947, que “la mayor amenaza para Estados Unidos y sus aliados, venia ahora del polo Sur, pues se habian encontrado con extrañas aeronaves de alta tecnología y de muy altas velocidades”.
Iguales y mas extrañas declaraciones ocurrieron en Estados Unidos donde Byrd y otros militares en ruedas de prensa declararon avistamientos y encuentros con naves aereas de altas capacidades no comparables con los mas avanzados aviones a reaccion de la época.
En los Estados Unidos fue muy difícil justificar a la opinion pública el numero alto de muertos en la Antartica, pero el caso fue oficialmente cerrado. Los militares llamaron a esta operación como la GUERRA DE LOS PINGUINOS ( PENGUIN WAR ), una vez que el gobierno federal declaraba una y otra vez a la suspicaz opinión pública norteamericana que en la Antartica solo vivian pingüinos y que las bajas de personal militar se debian a desafortunados accidentes.
Tiempo después de los personajes responsables de esta operación se les pierde el rastro, como a James Forrestal Secretario de defensa en el período de la operación, al año siguiente (1948) es internado en un hospital, donde bajo extrañas circunstancias cae de un decimo piso, del que se presume un suicidio, Y el Almirante Byrd (Un personaje prominente en la sociedad norteamericana)sale de la figuración pública, desconociéndose información de el, hasta 1956,otro año de actividades militares en el Continente austral .

Si el propósito declarado de la operación era el del entrenamiento de personal y puesta a prueba de equipos militares en condiciones extremas, ¿por qué era necesario enviar tantos barcos, unidades y soldados y por qué se prohibió la presencia a observadores extranjeros?

 

Durante esta operación Byrd había sobrevolado, por lo menos una vez, todo el territorio de Neuschwabenland, desde la dirección sur-oeste hasta las tierras altas de Ritscher (Ritscher Hochland) y las áreas Este del Polo Sur. Sin saberse por qué, Byrd regresa a Estados Unidos en Febrero de 1947 y declara en una entrevista que le hace un reportero que era “necesario para los Estados Unidos tomar acciones defensivas contra aviones de combate enemigos que vienen de las regiones polares” y que en caso de una nueva guerra “los Estados Unidos serían atacados por aviones que pueden volar de un polo a otro con increíble velocidad” (original inglés: “necessary for the USA to take defensive actions against enemy air fighters which come from the polar regions” and “in case of a new war, the USA would be attacked by fighters that are able to fly from one pole to the next with incredible speed”). Otras extrañas declaraciones realizadas en Estados Unidos por Byrd y otros militares en ruedas de prensa hablaban de avistamientos y encuentros con aeronaves de altas capacidades no comparables con los mas avanzados aviones a reacción de la época.

Se tomaron 70.000 aerofotografías en dos semanas, lo cual demuestra los amplios recursos aéreos empleados en la operación. ¿Qué estaban buscando los americanos?  


La Tragedia en el Hielo

"Reconocimiento norteamericano de problemas durante la Operación"


 
Frederick W. Williams
1920-1946 ( Uno de los fallecidos)


Para leer gratuitamente en línea: Charlas con Adolfo 1958

 LEER 


Una historia de amor, pasión e intrigas, para  escapar, a través  del tiempo de los poderes de turno, que buscan  una extraordinaria tecnología alemana  de la Segunda Guerra, que aún hoy, podría salvar la vida de millones de seres.

Un éxito increíble ¡más de 16000 lecturas en línea!

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